Esta mañana hemos estado pensando que íbamos a hacer para Sant Jordi como regalo para la familia y Ariam ha propuesto hacer un libro para su padre. Me ha sorprendido porque lo habitual no es que quiera dibujar y dibujar, pero como era un regalo para su padre ha pasado media mañana preparando su historia. Le ha puesto como título "El dragón encontrador" y aunque le he dicho que la palabra no era correcta no ha querido cambiarla.
Erase una vez un dragón que volaba por encima del mar.
Era un dragón bebé que buscaba a sus papas y a sus hermanos. Se encontró con un tiburón que casi se lo come.
Aún era un bebé. Volaba por un campo de flores (los caracolillos rosas son el viento).
Creció y se convirtió en mama. Estaba nevando (copos de nieve verdes).
Al final encontró a su papa y su mama.
Fueron volando hasta su casa en línea recta.
Llegaron a su casa que era un nido gigante.
Y fueron a dormir felices y comieron perdices.
Pilar, tenías razón! No pensé que Ariam pudiera ilustrar un libro tan pronto, y menos por iniciativa propia. Siempre me sorprende.