18 de noviembre de 2010
Haciendo NADA...conectando
7 de noviembre de 2010
Cambio de aires, renovando energías
13 de septiembre de 2010
Empezamos P5
3 de junio de 2010
Socialización en la escuela
20 de abril de 2010
Reflexiones pendientes
25 de enero de 2010
Se aprende más jugando que estudiando

17 de septiembre de 2009
Pequeño desahogo
3 de septiembre de 2009
Carnaval de Blogs: vivir la diferencia
Desde el blog “Mis hijos mi oro” Ipe nos invita a participar en el último Carnaval de Blogs con el tema VIVIR LA DIFERENCIA, como la viven nuestros hijos.Ariam cumple los 4 años dentro de dos semanas y aún es pequeño para expresar como vive el esta diferencia. Nuestra conversación sobre este tema evidentemente fue cortísima pero hice un intento.
- ¿Te gustaría ir al cole ahora cuando acaben las vacaciones?
- Pero… ¿otra vez al cole de música?
- Nooo, me refiero al cole como cuando ibas con la Pili
- No quiero ir al cole, yo quiero hacer cole encasa
- ¿Por qué te gusta hacer cole en casa?
- Porque me gusta hacer muuuuuuchos experimentos; el del volcán, el del globo, el del hielo y tooooodos esos. Y mama….yo te quiero mucho (supongo que con eso quería decir que le gusta hacerlo conmigo)
- ¿Y no te gustaría ir al cole otros niños?
- Ya no quiero hablar más de cole, me voy a dormir (en la sillita del coche, jeje)
Hoy le he preguntado de nuevo porque ha surgido en la conversación
- ¿…y no te gustaría ir al cole para jugar allí con los otros niños?
- No mama, yo ya juego en el parque con mis primas y mis amigos.
No creo que Ariam sienta diferencia respecto a los demás niños por el momento, tampoco creo que supiera exteriorizarlo, lo que es seguro es que se siente feliz. Es cierto que somos diferentes ¿quien no lo es? Existen tantos modos de ser y de pensar como personas. Cada individuo, cada familia, cada grupo social será siempre diferente a otro. ¿Cuál sería la riqueza social de no ser así? ¿Cómo sería el mundo de no haber diferencias entre personas? Desde luego no me preocupa que Ariam sea diferente, es más, quiero y pretendo que se sienta diferente, porque cada persona es única y solo siendo uno mismo es como se puede alcanzar la felicidad ¿no es lo que da sentido a la vida llegar a ser feliz? Desde luego en nuestra familia viviremos la diferencia desde ese punto de vista.
20 de junio de 2009
Una parte de mi vida
Voy a compartir con todas las personas que siguen el blog una parte de mi vida que me ha llenado durante muchos años. Es a lo que me he dedicado siempre y lo que me ha hecho feliz durante muchisimos años, desde hace unos meses empiezo a echarlo de menos, lo que supone el trabajo y a todos/as los que han compartido conmigo tantos momentos increíbles. El primer vídeo es de 2 competidores que entrenaban conmigo en la época del vídeo.
Este vídeo es de una niña encantadora que ahora ya es adolescente y empezó a entrenar conmigo cuando acababa de cumplir 4 añitos. Se ha convertido en una bellísima persona, además de una gran deportista, un ejemplo a seguir por los de su edad en todos los sentidos. El vídeo es de un campeonato en Londres el año pasado.
Y el último por el momento, el mismo chico del primer vídeo en categoría individual en la copa Suzuky de este año (campeonato del mundo). Tiene varios títulos de campeón del mundo, es una maravilla ver lo que hace.
Alba, Sandra e Ivan, os mando un beso enorme desde aquí. Aunque Naguria no tenga vídeos en la web también la incluyo. Me habéis dado mucho y os doy un millón de gracias por eso.
Estas son las que aún siguen entrenando, pero hay muchas más que ya lo dejaron y que también llenaron mi corazón y mi vida. Están siempre en mis pensamientos, Natalia, Marta, Carla, Irene, Kun, Roa, Naguria, Sara, Marina, Laura, Mónica, Ariadna, Patricia, Lidia, Yolanda, Dana. Las que decidieron no competir pero seguir entrenando tampoco las olvido, un beso especial para Laura Gracia. Y a todas las que empezaron al mismo tiempo que yo Jessica, Cristina, Marta y todas las de esa generación. Me llevo de todas vosotras millones de recuerdos bonitos. Gracias.
Y todos mis agradecimientos a las personas que me enseñaron todo sobre este mundillo y me dieron la oportunidad de trabajar con ellos durante casi 10 años, Jordi y Marosa. Habéis sido muy especiales para mi y he vivido muchos grandes momentos trabajando con vosotros, especialmente a nivel emocional.Gracias también a vosotros.
27 de mayo de 2009
Sentimientos en el Carnaval de Blogs
Antes de dejar mi aportación a la X edición de Carnaval de Blogs pido disculpas por el retraso tanto en dejar mi escrito como en editarlo y pasar el relevo. Como sabéis hace poco falleció mi suegro y apenas he tenido tiempo para sentarme a escribir y esta última semana Ariam está con varicela, así que se me complicó el tema. Tras las disculpas aquí dejo mi reflexión…
No voy decir que en la educación en casa todo es maravilloso y que a todas horas vivimos en un ambiente relajado de paz y amor porque precisamente por eso propuse este tema, para que quien esté pensando en este modo de vida y lea las cosas tan increíbles que vivimos con nuestros hijos en todos los blogs, tenga claro que también hay momentos duros, aunque siempre compensan y personalmente no los cambiaría por nada del mundo ya que forman parte del aprendizaje de toda la familia.
A pesar de tener una filosofía de vida diferente a la habitual y de intentar por encima de todo respetar el ritmo de Ariam, sus ideas y sus iniciativas, en el proceso de intentar comprendernos mutuamente aparecen conflictos que inevitablemente en ocasiones hacen perder los nervios.
Hay días de esos que sientes que tu hijo te persigue sin cesar por toda la casa, días que lo único que oyes a todas horas es la palabra mama, días que no salen como habías pensado, que se acumulan los platos, la ropa y los juguetes por toda la casa. Hay días en los que tu harías mil actividades que has preparado y el no quiere hacer ninguna y días en lo eres tu quien no puede seguir su ritmo, días de esos en los que llega su padre a casa y nos encuentra al borde de un ataque de nervios y con ganas de llorar.
Esos días, afortunadamente pocos, al llegar la noche mi mente vuelve por unos instantes a los momentos tensos del día y llego a la conclusión que la mayor parte de las veces se dan porque tengo mil cosas más en la cabeza, temas pendientes que resolver o preocupaciones de algún tipo y estoy al 50% para prestar atención a todas las demandas de Ariam. En algunas ocasiones realmente es el quien tiene un mal día y en ese repaso nocturno pienso que no puedo pedirle que todos los días sean perfectos, todos tenemos días malos y los niños también, por lo que sea, porque querían dormir en casa de su prima y no se pudieron quedar, porque pensaron que irían al parque y por un imprevisto no fueron, etc. Poco a poco nos vamos conociendo, yo siempre aprendo algo nuevo de sus malos momentos y el de los míos, los dos intentamos no volver a repetirlos y siempre siempre acaba todo en un abrazo de esos que te hace sentir paz en todos los rincones de tu cuerpo. Es la manera que ambos tenemos de pedirnos perdón por el mal rato que hemos pasado y de decirnos lo mucho que nos queremos por encima de todo.
Desde que tomamos la decisión de educar en casa no ha habido ni un momento en que me haya planteado abandonar esta opción. Pienso que esos malos momentos también los viven las familias que llevan a sus hijos al colegio porque forman parte de la vida y son fruto de la convivencia. Ninguno de esos días malos me ha hecho plantarme abandonar, más bien al contrario, saco fuerzas para enfocar el fallo de otro modo la próxima vez. En definitiva el ambiente de casa es el de felicidad y lo habitual es sentir que vivimos de la manera que nos hace felices. Desde que comparto mi vida con Javi no he dejado de sentirme feliz y agradecida por todo lo que compartimos, una felicidad que ahora transmitimos a nuestro hijo con un modo de vida que resulta extraño a los ojos de la mayoría de la gente pero que es el que a nosotros nos hace sentir bien y nos hace ser nosotros mismos. Y siendo nosotros mismos tengo que decir que la mayoría de días no me importa ser perseguida por la casa, dejar la ropa para mañana y olvidar lo que yo había pensado para hacer lo que quiere él, de eso se trata la educación en casa, de vivir en un pequeño “caos” que vamos organizando día a día y pasito a pasito los tres juntos, en familia.
29 de abril de 2009
Adiós chupete
Etiquetas: Crianza natural, Pensamientos y reflexiones, Respetando sus ritmos, Vida diaria
Con detalles como estos es cuando se confirma que cada niño tiene su ritmo y si lo respetamos no hay llantos, malas noches, sufrimientos innecesarios ni momentos difíciles de esos que todos conocemos. Se que el chupete no está recomendado en la crianza natural, pero como en la mayoría de temas, conozco las recomendaciones y las adapto a lo que considero que Ariam necesita en cada momento.
Lo mismo ocurrió con el tema del colecho. Ariam durmió en nuestra habitación hasta los 2 años. Un día sin más, dijo que quería dormir en su habitación, donde ya tenía su cama preparada desde hacía tiempo. Desde el primer día durmió sin problema, sin bajar de su cama para venir a la nuestra y sin técnicas novedosas (véase Estivil) y desde mi punto de vista antinaturales que trastornan a toda la familia a corto y a largo plazo. Ariam necesitó dos años para tener la seguridad suficiente que le permitiera dormir solo en su habitación, hay niños que tardan más, otros menos. Lo que está claro es que duerme tranquilo, relajado y toda la noche y con la seguridad de que si por cualquier cosa se despierta y nos llama, acudiremos enseguida. Evidentemente hay noches que se despierta igual que no despertamos nosotros cunado no dormimos bien, pero solo necesita una caricia para saber que estamos allí y se vuelve a dormir tranquilo.
Tampoco hubo mayor problema para quitar el pañal. Solo se le escapó un par de veces, cuando lo quitamos estaba realmente preparado, no lo hicimos porque tocaba ni en verano porque hace calor. Lo quitamos en pleno invierno porque el empezaba a pedirlo y estaba preparado, coincidió que tenía 2 años y medio (uff menos mal que esa vez entramos dentro de las teorías, jeje).
Es una pena que se de por sentado que los niños tienen que hacer todos exactamente las mismas cosas a la misma edad y que los padres estén más preocupados de si su hijo tiene 13 meses y aún no anda cuando la mayoría ya andan con 12. Damos por válido en la sociedad actual la estimulación temprana, como sea y al precio que sea, cuando en la mayoría de ocasiones se les sobre estimula para hacer cosas para las que con toda probabilidad no estén preparados a nivel madurativo.
21 de abril de 2009
Carnaval de blogs
18 de marzo de 2009
Acostumbrarse
Hacia los 6 meses, si es un poco antes mejor, se tienen que empezar a acostumbrar a dormir solos en su habitación, ya son mayores! y a comer de todo para poder ir dejando el pecho, si no siempre querrán mamar, no aprenderán a comer y estarán mal alimentados por falta de vitaminas.
Con 1-2 años ya pueden acostumbrarse a compartir y a callarse cuando hablan los adultos. También pueden empezar a ir a la guardería aunque los padres no trabajen porque así se acostumbran para cuando tengan que ir al cole y aprenden lo que es.
A los 2 años y medio hay que irse acostumbrando a no llevar pañal, indiferentemente de la capacidad de controlar esfínteres, así aprenden antes.
Sobre los 3 ya no pueden llevar el chupete al que le habíamos acostumbrado, porque entre otras cosas en el cole no se puede llevar. Tampoco deben tomar biberón porque eso no les deja crecer, hace que sigan siendo bebés. Además es bueno acostumbrarlos a jugar solos, de esa forma son más independientes y mejor si se familiarizan con el ruido, sino luego se asustarán por cualquier cosa.Cuando son un poco más mayores y empiezan con los miedos nocturnos, no deben dormir acompañados, es mejor que se acostumbren a estar solos para superar sus miedos.También es de vital importancia que se acostumbren a una rutina prácticamente inamovible para que no se descoloquen y sepan seguirla porque el día de mañana la vida seguirá siendo una rutina.Uno de los temas que más preocupa a los padres es el de la comida. Los niños deben comer de todo, aunque les de asco, solo tienen que acostumbrarse a los sabores.Por otro lado tienen que saber que el adulto es el que manda y que acostumbrarse a aceptar y respetar las decisiones y normas de los mayores. Ah! No les dejemos quedarse nunca nunca con la última palabra ni opinar al respecto, todo lo que hacemos y decidimos los adultos es solo por su bien.Además tienen que comportarse, estarse quietos, escuchar todo lo que les decimos, sentarse bien para comer, no tocar las cosas, "venir aquí" cuando se lo decimos, "irse a su habitación" cuando se lo mandamos, "sentarse en la silla de pensar", recoger, no ensuciar y un sin fin de cosas más.
Esta es solo una pequeña lista de cosas a las que lo los niños tienen que acostumbrarse para poder vivir en la sociedad actual. Les pedimos todo esto y más durante sus tres primeros años de vida, personalmente me parece una locura Tienen que acostumbrarse a tantas cosas que van en contra de su desarrollo personal que no entiendo como además los profesionales pueden afirmar con tanta seguridad que todo esto beneficia el crecimiento del niño como persona. Y no olvidemos que tras un tiempo “prudencial”, si no consiguen acostumbrase a algunas de estas exigencias no pasa nada, seguramente son hiperactivos y tienen déficit de atención, con un poco de medicación se soluciona, conseguiremos que los niños estén más relajados y sean capaces de vivir en nuestra sociedad como es debido haciendo lo que todo el mundo hace.
Preparar a los niños para el día de mañana es tan importante que dedicamos todas nuestras energías a potenciar estas bellas costumbres sociales, enseñándoles todo lo necesario para afrontar un futuro que sabe dios como será.
Como dice Rebeca Wild en su libro Ser para educar "¿a quién se le ocurriría alimentar a un niño insuficientemente porque tal vez de adulto deberá soportar una hambruna?"Todo este conjunto de aprendizajes me parece la mejor forma de conseguir una sociedad como la que tenemos, llena de adultos infelices, con estrés, depresiones, incapaces de ponerse en el lugar de otros, agresivos, con gritos, nervios, divorcios inmediatos, competitivos hasta agotarse, etc. Y los comentarios mas comunes “hay que ver como son los niños hoy en día, están fatal, cuanta violencia, no respetan nada” ¿a caso estamos respetando nosotros su desarrollo? Los niños son y serán de adultos, lo que entre todos estamos haciendo que sean, y mientras tanto, los profesionales de los que hablé al principio, especialistas en dar consejos, tienen sus consultas llenas intentando solucionar tantos conflictos que a mi modo de ver existen precisamente por estar continuamente aplicando sus métodos, en lugar de dejarnos llevar por nuestro instinto natural.
9 de marzo de 2009
Diario de una mujer sencilla (I)
ropa deportiva
el silencio de la noche
26 de febrero de 2009
Día de reencuentros
23 de febrero de 2009
Pensamientos
Así es como hemos llegado a educar en casa, tras las experiencias de toda una vida, experiencias buenas y malas, circunstancias que nos han hecho tomar decisiones que nos han mostrado aspectos de la vida que no hubiéramos conocido decidiendo de otro modo. Así, dependiendo de cada una de esas decisiones, pero dependiendo de nosotros mismos al elegir libremente, nos hemos encontrado con un modo de vida apasionante que hace años ni podíamos imaginar que existía.
Reorganizar la vida… visto desde fuera puede parecer una decisión fácil y alocada; los niños no van al cole y uno de los padres no trabaja ¡que familia de vagos! Los que hemos optado por esta forma de vivir sabemos que visto desde dentro es diferente, y sólo nosotros sabemos cuánto nos costó decidirnos.
Si uno de los dos padres no trabaja, es porque el otro trabaja el doble, se prescinde de un millón de cosas o un poco de todo. Mientras tanto el otro miembro de la pareja, sin más remuneración que la satisfacción de ver a su hijo crecer y aprender libre y feliz, se pasa el día leyendo, informándose sobre todos los temas del mundo, preparando material didáctico y mil cosas más sin dejar a un lado las tareas de las que no se libra nadie y sin olvidar que no hay puentes, fines de semana ni vacaciones cuando eres tu quien asume la educación integral de tus hijos. Y no me refiero a las típicas vacaciones en la playa o en la montaña para desconectar del trabajo y de la rutina, no se puede “desconectar” de los hijos cuando se educa en familia porque precisamente de eso se trata esta aventura, de estar conectados, compenetrados. ¿Vagos? Yo personalmente no descanso ni un momento.
¿Fácil? ¿Difícil? Como todo en la vida depende. Depende de las prioridades de cada familia, de lo que cada uno esté dispuesto a sacrificar. Muchas familias deciden sacrificar el tiempo de estar con sus hijos y con sus parejas para trabajar más horas, ganar más dinero y así poder tener más cosas y me parece una opción totalmente aceptable y respetable, como decía, cuestión de prioridades. Las familias que nos decantamos por esta opción precisamente lo que no queremos sacrificar es el tiempo, para nosotros el tiempo es algo irrecuperable y cada momento que nos perdemos de nuestros hijos se queda en eso, en tiempo perdido. No pretendemos estar en todo, a todas horas y a cada segundo, nuestros hijos deben tener sus momentos propios sin nosotros, pero no la mayor parte del día, como se asume en la sociedad, pienso que de esa forma la familia acaba resultando un tanto desconocida. Así que nosotros sacrificamos otros aspectos de la vida, aunque aquí, la palabra sacrificio es muy relativa, ya que no resulta demasiado difícil prescindir de cosas que son precisamente eso, prescindibles.
Hay una expresión muy extendida en la sociedad en la que yo también me quiero incluir, aunque desde otra perspectiva; “trabajo mucho para dar a mis hijos todo lo que necesitan, para que no les falte de nada…”
Yo también me siento con derecho a utilizar esta expresión a pesar de no trabajar la jornada considerada normal de 8 horas porque trabajo mucho para que mi hijo tenga lo que considero que realmente necesita y además es un trabajo complicado al dedicarme a algo que va “en contra” de la sociedad.
Trabajo 24 horas al día, 365 días al año intentando que mi hijo siga su propio ritmo y no el que se supone que debe seguir, me parece un ritmo de locos para un niño.
Trabajo para crear un ambiente lo más relajado posible en el seno de una sociedad estresante y no es algo precisamente fácil.
Parte de mi trabajo consiste a modo de ejemplo en “perder” 20 minutos del día mientras vamos por la calle a algún sitio observando como una excavadora agujerea el asfalto, en medio de una sociedad en la que no se puede perder ni un instante, en la que no se puede estar sin hacer “nada” porque el tiempo es oro.
Trabajo mucho para que se sienta respetado, la mayor parte del día escucho todo lo que me explica e intento atender a todas sus demandas, aunque a veces resulte agotador. Esto es algo que considero que hace falta en la sociedad. Los niños no son escuchados, no hay tiempo para escuchar “tonterías” y es una pena, muchos padres se sorprenderían de lo que sus hijos son capaces de explicarles.
Trabajo para que no sienta la necesidad de mentir cuando ha hecho algo mal, para que no se esconda de nosotros. Todos hacemos cosas mal y los niños tiran y rompen cosas, lloran, gritan, pintan las paredes y muchas cosas más porque de ese modo expresan sus frustraciones, lo que les hace sentir mal en cada momento. En lugar de tantos castigos ¿porque no se intenta entender que le pasa, hablar y atender las demandas? Se gasta más tiempo y energía en castigándoles y dandoles discursos que en definitiva esta comprobado que sirven de poco.
Trabajo varias horas a la semana en diferentes bibliotecas buscando información sobre los temas que le interesan en cada momento y otras cuantas horas leyendo esa información para podérsela transmitir lo mejor posible.
Trabajo al menos una hora diaria haciendo cursos acelerados por internet sobre matemáticas, ciencia, naturales, geografía, historia, jardinería, cocina, música, astronomía, etc.… (por cierto gracias a todas las familias que con su blog me permiten hacer estos cursos).
Trabajo otras tantas horas en una fábrica de material didáctico especializada en materiales reciclables, los más baratos del mercado. La maquinaria de elaboración también es bastante casera (impresora, pegamento, tijeras, celo, grapas…) pero está comprobado científicamente que da sus resultados.
Ejerzo también muchas horas diarias como psicóloga en prácticas observando las reacciones de mi hijo ante cada situación para conocerlo y poder ofrecerle lo que verdaderamente provoca en el interés y curiosidad.
Trabajo para que mi hijo no tenga miedo por las noches, para que no se sienta solo, para que nunca pierda las ganas de aprender, para que un error que en muchas situaciones como en la escuela puede ser fatal, no consiga que deje de tener iniciativa.
Trabajo para que mi hijo hable, hable, hable y se exprese, aunque diga cosas que no tienen sentido todavía. Lo que tenga que decir en tan importante como lo que yo pueda decir, así que trabajo para que se exprese y no para que se calle. Aunque también trabajo mucho para que sepa cuando y donde puede hablar más o menos.
Además trabajo de ama de casa, aunque tengo que decir que es lo que siempre dejo para el final, para cuando ya no más opción. Y al final del día trabajo también unas horas desde casa a lo que es “mi trabajo reconocido por la sociedad”.
Y aún no acaba la lista pero lo dejaré aquí para no extenderme demasiado.
De vez en cuando alguien pregunta ¿Qué haces? ¿A qué te dedicas? – Educo a mi hijo en casa, -¿no trabajas? Qué suerte, a mí también me gustaría poder permitirme eso y tener tiempo libre…y como siempre digo…todo depende de nuestra forma de entender la vida, cuestión de prioridades. Por supuesto que ante todo hay que cubrir las necesidades económicas básicas, a partir de ahí ¿Qué mejor empresa que la familia?¿que mejor remuneración que la felicidad de los tuyos? Yo trabajo mucho más de lo que la “sociedad” imagina y me encanta mi trabajo.
Sin lugar a dudas, las experiencias de la vida, nos han guiado hasta hoy y estoy más segura que nunca de que este el camino que quiero seguir, el de la felicidad de toda mi familia.
Ánimos a todas las madres (y padres) que tras vuestras experiencias y decisiones, como yo, tenéis la suerte de “no trabajar y de tener tanto tiempo libre para vosotras”